De jugar gratis a preservar: los emuladores y su tabú en el gaming

Jugar en emulador es algo que todos hemos hecho. ¿Pero qué significa realmente para los videojuegos?

Metroid Dread es uno de los videojuegos actualmente más exitosos de Nintendo Switch. No sólo por el regreso de la franquicia de Samus Aran, sino por la promesa de retos y buenas historias. Sin embargo, esto no evitó la polémica. Aunque esto fuera por un tema casi ajeno al juego.

Kotaku, uno de los portales de cultura geek más importantes de la red, señaló que se podía jugar el título en un emulador ya existente de la consola para PC. No sólo eso, sino a través de su artículo parecía impulsar que se probar este título y el resto de la saga de manera gratuita. En parte como una especie de castigo (o al menos eso se entendió) por las prácticas abusivas de Nintendo en torno a su catálogo de juegos clásicos, así como el cobro para jugar los mismos.

"La compañía no hace bien su trabajo preservando el acceso a sus viejos juegos, a menos que vendan bien. Gracias a Dios por los modders, la piratería, los emuladores y los hackers", expresó el artículo. Ante las quejas de estar promoviendo una práctica ilegal, el portal tuvo que disculparse y señalar que no tenía como intención enaltecer el pirateo de juegos.

Sin embargo, la emulación está ahí. De hecho ha sido una parte importante en el acceso a juegos de anteriores generaciones durante las últimas dos décadas. Se ha vuelto, por lo mismo, un tema tabú: ¿hasta dónde es ilegal disfrutar de ella? ¿Cómo sería el panorama del gaming sin ella? Se habla de los esfuerzos de compañías, como Nintendo precisamente, para detenerla o monetizarla. Pero no se muestran con claridad los fundamentos legales o los beneficios que podría traer. Al menos no hasta ahora.

Legalidad y Moralidad

La ley es clara. Puedes jugar en un emulador los títulos que posees. Esto porque tienes el derecho, por ley, de disfrutar de ellos en cualquier instancia. Esto, lamentablemente, no aplica para juegos que adquieres en tiendas digitales como Steam pues sólo pagas la licencia para ello. La cual, naturalmente, tiene caducidad (aunque ese es otro debate).

En estricta teoría no necesitas ser el que dumpea el código o crea el emulador, sino que puedes bajar el juego de terceros. Pero la única legalidad, hasta ahora, es que tengas el título entre tu colección física para poderlo disfrutar. Requisito que, honestamente, no ha sido respetado por la mayoría de los jugadores. El resto, claramente, es piratería.

Compañías como Nintendo han buscado, de forma agresiva, limitar el acceso a la emulación. Legalmente están en su derecho: tienen una propiedad intelectual de valor que bajo la ley pueden aún monetizar. La distribución de emuladores y roms, aunque sea un tema de preservación, atenta contra esa posibilidad. Cuentan con la ventaja legal para ellos, aunque en los pensamientos de muchos sea una cuestión injusta. Como se suele mencionar: la justicia no siempre está amparada por la ley y la ley no siempre ampara la justicia.

Preservación ante el futuro

Los videojuegos, como toda obra humana, están en riesgo de desaparecer. Se trata de código computacional contenido en un soporte físico o digital. Si se pierde ese soporte o el medio a través del que se interpreta, se pierde un testimonio de la creatividad en una época. Los emuladores, en estricta teoría, son la vía más sencilla para preservarlos y darlos a conocer.

Gracias a la emulación, de hecho, se han rescatado diversos contenidos en el gaming. Desde la secuela de Star Fox en Super Nintendo hasta Radical Dreamers, lo que iba a ser una continuación para el clásico Chrono Trigger. A esto hay que sumar una larga lista de proyectos perdidos por temas como la cancelación, la decadencia del soporte o algún otro factor.

Incluso la emulación ha sido la puerta, especialmente a través de su distribución gratuita, para la historia del videojuego ante las nuevas generaciones. Sí, es una práctica ilegal estrictamente hablando. Pero a menos que consigas un Atari 2600 original y un cartucho de, digamos, E.T. legítimo no podrá legalmente mostrarle a un chico de 5 años lo que era esta pieza de historia (positiva o negativa) del gaming.

¿Es legal jugar, por ejemplo, Twitch Plays Pokémon? Es claro que el título se juega en un emulador y buena parte de los usuarios no poseen la versión azul o roja pese a tratarse de un juego comunitario. ¿Es legal el auge del retro gaming en el speed run o el streaming de juegos hackeados en Twitch? Lo más probable es que no. Sin embargo sirven como testimonio para que generaciones nuevas conozcan en plenitud títulos que no les correspondieron.

La piratería, por otro lado, no se limita a los emuladores. Existen mafias enteras distribuyendo desde claves de Steam robadas hasta juegos retro falsificados. Esto aprovechando espacios grises en las legislaciones y, claro, la inflación que ha tenido la comercialización de juegos clásicos. Las actuales consolas, a través de updates, han evitado la instalación de hacks para juegos. Aunque para PC este tipo de situaciones siguen siendo cosa de todos los días.

También existen grupos de hackers dedicados a hacer dinero pirateando los juegos más populares, de manera que puedan venderse bots e implementos para hacer trampa en el juego. Por lo mismo, como menciona el gurú foone en Twitter: "La emulación es legal y moral. La piratería es ilegal, su moralidad depende de ti. Ambas no son requeridas entre sí. Puedes emular sin piratear y piratear sin emular".

La respuesta, sin embargo, suele depender de quién vea afectados sus ingresos con ella. Y si las compañías grandes ven en la emulación una amenaza a sus ingresos, sea o no fuente de piratería, seguirá siendo un tabú.

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